Asturias acelera en el internet que viene

El CTIC crea una aplicación para detectar fraudes en el cuentakilómetros de los coches usados basada en una tecnología llamada a revolucionar la red

Los gurús de la red coinciden en que la tecnología “blockchain” (cadena de bloques) será una revolu- ción que cambiará el concepto que el mundo tiene de internet y la for- ma en la que los internautas se rela- cionan. Ante esta nueva ola digital, que se prevé de enorme impacto, la Fundación CTIC, con sede en Gijón, busca tomar posiciones y adelantarse al cambio. Basándose en la novedosa “cadena de bloques”, los investigadores han diseñado una aplicación para tratar de evitar que se truque el cuentakilómetros de los coches usados, un problema que afecta a un gran porcentaje de los vehículos de segunda mano que se venden en territorio europeo.

Pablo Coca y Luis Meijueiro

Pablo Coca y Luis Meijueiro muestran la aplicación CarTrustChain, desarrollada por CTIC para blockchain

Para poner freno a esas prácticas irregulares, el programa diseñado por el organismo asturiano propone un sistema por el que los usuarios pueden ir subiendo al sistema de forma sencilla y rápida los kilómetros que tiene su coche. Lo mismo pueden hacer los técnicos del taller o los inspectores de la ITV, cuando toque someterse a este examen. “Es un procedimiento que te obliga a trabajar de forma colaborativa”, señala Luis Meijueiro, investigador del CTIC.

Hasta aquí todo parece más o menos sencillo. Pero lo novedoso de esta tecnología es que, por ejemplo, cada vez que se tenga que subir un dato a la aplicación habrá que pagar una pequeña cantidad en una moneda virtual (bitcoins, tokens o otro tipo de fichas). Es la fórmula para que la información se distribuya entre otros usuarios. Otros cibernautas con la misma aplicación o que tienen un monedero virtual de bitcoins son los encargados de verificar que esos datos son reales. Los más rápidos en hacerlo o los que ponen sus computadoras el ser- vicio del sistema pueden recibir alguna recompensa virtual. Son los que se conocen como “mineros”.

Así es, a grandes rasgos, como funcional el “blockchain”, una especie de libro de contabilidad en la red en el que cada operación queda registrada, para bien o para mal, ya que si alguien se confunde al subir los datos es imposible rectificar. El intercambio de las monedas puede ser, coinciden desde el CTIC, el mayor obstáculo para este nuevo sistema. “A la gente ya le costó comenzar a comprar por internet, y también es reacia aún a estos intercambios”, resalta Meijueiro. “Esta es una forma de aplicación de una tecnología que es muy emergente. Hasta ahora todo lo que se estaba haciendo estaba orientado a cómo se distribuían esos bloques de datos, a todo lo que hay por detrás, no a programas finales para los usuarios”, asegura Pablo Coca, director de operaciones del CTIC. Y añade: “Queríamos demostrar que esta tecnología podría aportar valor”. El “blockchain” es una tecnología emergente, aún desconocida para el gran público, pero que viene apretando el acelerador con fuerza. Se espera que en unos años pueda dar un importante acelerón. La prestigiosa consultora americana Gartner, especialista en prever los cambios tecnológicos que llegan, asegura que esta será una de las grandes tendencias tecnológicas para este 2017 y que irá madurando durante los próximos años. “El horizonte que se está marcando para que esta tecnología tenga un uso extendido es cinco o diez años”, resalta Coca. El CTIC quiere estar bien posicionado cuando esto ocurra. Fue el propio Luis Meijueiro quien primero vio en la fundación el potencial de esta tecnología. “El verano pasado ya les dije a mis compañeros que esto iba a explotar”, apunta . Y así fue.

Ni cortos ni perezosos, decidieron ponerse manos a la obra y em- pezar a a experimentar. El objetivo desde el principio fue crear alguna aplicación para solucionar problemas reales. “Este del kilometraje lo vimos muy claro, porque es algo muy extendido en los países del Este de Europa, donde hay gente que compra vehículos con 200.000 kilómetros en Alema- nia y los venden en Rumanía como si tuvieran 80.000 con una ganancia ilegítima”, sostiene Meijueiro. Es un tráfico de ventas que pasa muy desapercibido pero que mueve muchísimo dinero cada año en el Viejo Continente. Dependiendo del país, el fraude puede llegar hasta el 40% de los turismos que se venden. La aplicación del CTIC, que están probando ya con una compañía de venta de coches de segunda mano, permite que los vehículos lleven un control exhaustivo de los kilómetros, y hace que el engaño sea extremadamente difícil de ejecutar. “Si alguien decide meter datos falsos tiene que mantener la mentira en el tiempo o ante su taller o la ITV”, destaca Meijueiro.

Publicado por La Nueva España el 24/04/2017